Juan es autor del cuarto Evangelio, del Apocalipsis y de tres Cartas. Natural de Betsaida, fue torturado en varias ocasiones, incluso lo
intentaron envenenar con un brebaje en un cáliz, fue el Apóstol que murió a una
edad muy avanzada. Su fiesta se celebra el 27
de diciembre. Se
le representa con una Águila.
La pintura del evangelista San Juan
está en la pechina sobre el Ambón de la Palabra de Dios. Sus dimensiones son la parte superior 1’95m, el lateral izquierdo según se mira 2’11m, y el derecho 2’10m, (como ya dijimos en la
noticia publicada en esta web el dia 12 de febrero), se trata de la pintura
adaptada a la pechina de mayor dimensión de las cuatro.
El Evangelista tiene el rostro en el centro de la pintura,
y muy cerca de la serpiente a la que, en la mano derecha corta con rayos
luminosos que brotan de los dedos índice y corazón que aparecen elevados y
totalmente iluminados con esos rayos de luz, que abarcan la serpiente y todo
ese espacio luminoso. Ha partido en dos pedazos la serpiente, y así está
cortada en su cuerpo y su final emerge del cáliz que lleva el Apóstol en su
mano izquierda.
La luz que aplasta la serpiente y que reverbera también
del rostro del Evangelista procede de los dos dedos de la mano derecha, quizá
haciendo referencia a la misión del Hijo y del Espíritu Santo de los que habla
abundantemente el Evangelista.
El animal con el que se representa es el Águila, y
también la vemos con una cabeza grande en la base de la pintura, con rayos de
sangre que proceden del cáliz y sus alas extendidas enmarcan toda la pintura. El águila tiene una mirada que se prolonga a
mucha distancia y es que el evangelista comienza su Evangelio hablándonos de la
existencia eterna de Jesucristo en el Padre y después de su encarnación, de
modo que la mirada del Evangelista se prolonga hacia la eternidad de Dios como
el Águila. El ojo izquierdo, según se mira,
muestra una cruz blanca, y es que la Pasión de Cristo venia anunciada
proféticamente en el antiguo Testamento.
Rostro joven, porque es el más joven de los apóstoles. El
cáliz hace referencia a la pasión de Cristo, cuya sangre se derrama para el
perdón de los pecados. El Evangelista al
referirse a Getsemaní nos indica la suplica de Jesucristo al Padre pidiéndole que
le libre del cáliz de la pasión, pero finalmente se ajusta a la voluntad de
Dios.
El nombre de “María” aparece tatuado en blanco, en su
pecho, sobre su corazón, pues en el momento de la pasión antes de expirar Jesús
le confía a María y se la entrega como Madre, quien de hecho la acogió en su
casa haciéndose cargo de ella. Fue el
primer creyente porque llegado al sepulcro vacío “vio y creyó “.
Le vemos con túnica roja, aunque no murió mártir, pero sí
nos habla abundantemente de la Pasión de Cristo.
La parte superior de la pintura según le hemos oído decir
a D.Lisardo esta coloreada con los colores que corresponden a la bandera de Mégico
quizá por la nueva residencia del Autor Waldo
Su firma aparece en el borde derecha según se mira en la parte inferior
de la pintura.
En nuestra Parroquia ya teníamos representado S.Juan en
la parte frontal del Altar Mayor y en el ambón junto con los demás
evangelistas, también en los medallones del apostolado, en la Cruz
Parroquial y en el Copón de 1942 en que
aparece con el cáliz.
En los escritos del Padre Moreno también hemos encontrado
referencias muy interesantes sobre esto que estamos comentado acerca de San
Juan, comentando los pormenores acerca del Águila, acerca del cáliz y también
acerca la Virgen María Las hemos
encontrado en el libro "Excelencias y vida de San Juan Evangelista. Compuesto por el muy R.P.Fr.Diego de Estela, de la orden de nuestro seraphico
Padre San Francisco. Corregido y añadido
por el muy R.P.F.Cristóbal Moreno” sobre
San Juan Evangelista impreso en 1595.
Sobre el Águila, el mogentino Fray Cristóbal Moreno del Camino, nos menciona en el capítulo VI articulo I, pagina p.216-218 “Las águilas son la divisa de las
armas imperiales, las cuales trae por armas este soberano Evangelista, y las
pone en sus banderas: porque la excelencia de su persona, hasta en la divisa
que trae se demuestre. Y con mucha
razón, pues no solo es de sangre Real, pero aun tiene el imperio, y mando entre
todos los Evangelistas. De esta manera
Ezequiel en aquella visión de los cuatro animales, figurados por los cuatro Evangelistas:
dijo que la cara del Águila, estaba sobre todos cuatro: porque la ventaja que
hace el Águila en bolar, al hombre, al león y al vecero, esta misma hace San
Juan a los otros Evangelistas. Los otros
tres animales andan por tierra, pero el Águila vuela por el aire. Los Evangelistas ocupados cerca de la
Humanidad de Cristo, de cosas humanas trataron: mas San Juan como Águila caudal
volando en altanería, trata de cosas altísimas y delicadas, hablando de la
divinidad: y por eso las armas imperiales son armas suyas. San Agustín dice. S.Juan en su Apocalipsis vio cuatro animales
conviene a saber, el hombre, el león, y el becerro y el Águila: por los cuales
los cuatro Evangelistas entendemos. Los
tres primeros animales andan por tierra, porque cerca de las cosas que Cristo hizo,
en la carne se ocuparon mas San Juan sobre todas las nubes como Águila vuela, y
mira la luz de la inconmutable verdad con agudísimos y firmísimos ojos”
En referencia al Cáliz Fray Cristóbal Moreno menciona en el capítulo VII, articulo
VII, en la página: p.321-322: "De lo dicho hasta aquí nada manifiesto
a todos que San Juan fue dos veces mártir: la una cuando estuvo al pie de la
cruz del Salvador, y la otra cuando en Roma entro en la tina de aceite. Pero
porque quiso nuestro Redentor coronar a San Juan con tres coronas: estando en Éfeso
cumplió el tercer año de martirio: cuando siéndole ofrecido un vaso de veneno
mortal, menos preciando esta vida presente, por gozar de la advenidera y
eterna: bebió el nocivo veneno, tomándole con grande animo y esfuerzo. Pero así como San Juan en las mayores
afrentas con su maestro estaba presente pagándole el Redentor en la misma
moneda, en la mayor necesidad lo socorrió como buen amigo. Por lo cual como salió sano de la tierra de
aceite que hervía: también bebiendo del mortífero vaso fue libre de la muerte y
de todo peligro: de manera que la malicia de Aristodemo no le empeció ni el
veneno le hizo daño alguno.
Y también sobre el cáliz en el capítulo
VII, articulo VII p.330 “el cáliz que en su mano tiene, la corona de su
martirio representa: pues así muriera San Juan con aquel veneno, como San Pablo
con su espada: si Dios no atajara la muerte por dar vida a aquel que a tantos
había de vivificar con su doctrina y ejemplo
Pues de su glorioso martirio vaste lo dicho de tanto que decir se puede:
para que por estas pocas cosas entiendan sus devotos la excelencia de San Juan,
sus altos merecimientos y la grandeza de su persona”.
Y también en el capitulo XIII, articulo
XI p.667 "El apóstol rogándole con la paz le pregunto: con que diligencia podría
el hacer que le perdiese la mala voluntad que le tenía. Le dijo Aristodemo, que bebiendo el veneno
que él le daría y si no recibiese daño con ella le prometía de recibir la fe
que el predicaba. San Juan lo
acepto. Aristodemo pidió a la justicia
dos malhechores de los sentenciados a muerte: y llevándolos a la plaza les dio
veneno delante de todo el pueblo, y bebiéndola cayeron muertos. Mas tomando el apóstol el vaso de veneno que
le habia preparado, hizo su oración a Dios, y signándose con la señal de la
cruz, bebió todo aquel cáliz lleno de veneno, sin recibir detrimento
alguno. Aunque por tres horas estuvieron
todos suspensos, esperando cuando caería.
Y viéndole sin accidente alguno, de nuevo clamaron todos: grande es el
Dios de San Juan, y este es el verdadero Dios".
También podemos encontrar testimonios
sobre la Virgen María y San Juan que aparece entre otros en el capitulo X artículo
V en las páginas: 467-468. “Muchos y muy muchos bienes hizo Dios a San Juan,
entregándole a su Santísima Madre: posesión tan alta y generosa: bien tan
maravilloso y excelente, con el cual le vinieron todos los otros bienes. Bienes de alegría, bienes de contentamiento,
bienes de gracias, y bienes de gloria. Dándole
a la Virgen, le dio todos los bienes, le dio su casa y palacio, le dio sus
entrañas y corazón, y corpulentísimos bienes de grande reputación y
estima. Tuvo bien honesto, bien útil y
bien deleitable de manera que todo género de bien se dio a San Juan dándole por
suya la Virgen sagrada”